Putin y Trump se reúnen en Alemania para resolver los 'problemas del mundo'
- 7 jul 2017
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de Rusia, Vladímir Putin, se estrechan la mano este viernes en Hamburgo. Imagen: REUTERS
Era la imagen más esperada. El primer encuentro frente a frente entre Donald Trump y Vladímir Putin, dos mandatarios que comparten derivas ideológicas y actitudes vitales, pero que presiden 2 potencias nucleares a las que separa un abismo plagado de desencuentros: la anexión de Crimea, Siria, sanciones, pero sobre todo las acusaciones de interfencia a Moscú en las elecciones de Estados Unidos, la llamada trama rusa.
La reunión entre los líderes mundiales, que estaba prevista que durara alrededor de media hora, se extendió durante 2 horas y 16 minutos. Tras el encuentro, trascendió que los presidentes habían pactado una ansiada tregua en el suroeste de Siria, en el que participarán otros países de la región.
El fuego lo abrió Donald Trump preguntando por las indagaciones que apuntan a que el Kremlin pirateó y filtró información que ayudó a que la demócrata Hillary Clinton perdiera las elecciones, según informó el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, que estuvo presente en el encuentro.
En respuesta a la interrogante de Trump, el mandatario ruso “negó cualquier implicación”, siempre según la versión que ha ofrecido el secretario de Estado estadounidense. La idea, indicó Tillerson, es dejar atrás un asunto que enturbia irremediablemente las relaciones bilaterales. “El presidente se centra acertadamente en cómo avanzar respecto a un desacuerdo insoluble”.
La ciberseguridad y el terrorismo fueron otros de los asuntos que trataron Trump y Putin antes de dirigirse a la deslumbrante Filarmónica de Hamburgo, a donde llegaron sorteando los miles de manifestantes repartidos por la ciudad. Las protestas contra la cumbre del G20, que este viernes y sábado reúne en Hamburgo a los países más industrializados con los emergentes y la Unión Europa, se han intensificado desde la víspera y han dejado más de un centenar de heridos y decenas de detenidos.
El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, informó que Trump y Putin habían acordado también trabajar conjuntamente para resolver uno de los temas más espinosos: la crisis de Ucrania. Un representante de Estados Unidos visitará Rusia próximamente con este objetivo.
El alto el fuego pactado para la desangrada Siria, anunciado poco después del encuentro por Tillerson, entrará en vigor a partir del mediodía del domingo.
Los esfuerzos por lograr el cese de las hostilidades en Siria se han repetido durante los 7 años que dura la guerra sin que ninguno de ellos haya fructificado hasta el momento. Las diferencias entre Moscú y Washington respecto al conflicto sirio son evidentes. A diferencia de Barack Obama, a Donald Trump no le tembló el pulso a la hora de apretar el botón que disparó misiles en Siria en respuesta a un ataque químico perpetrado presuntamente por el gobierno de Bachar el Asad. Moscú, estrecho aliado de Damasco, rechaza tajantemente cualquier intervención en contra de las fuerzas del régimen sirio. El terrorismo internacional y la lucha contra el ISIS son, no obstante, un importante punto de confluencia entre ambos.
“Es un honor”, indicó Donald Trump sobre el encuentro con su homólogo ruso, solo un día después de haberle acusado en Varsovia de “comportamientos desestabilizadores” y de apoyar a “regímenes hostiles” en Irán y en Siria.
“Putin y yo hemos estado discutiendo varias cosas y creo que va muy bien”, declaró Trump en un receso de la reunión. “Hemos mantenido conversaciones muy productivas. Creemos que van a pasar muchas cosas positivas para Rusia y EEUU y para todos los implicados”, señaló Trump a los periodistas en Hamburgo al comenzar el encuentro. Por su parte, Vladimir Putin explicó que habían conversado por teléfono en el pasado, pero que una conversación telefónica nunca es suficiente. “Estoy encantado de conocerle personalmente”, señaló el presidente ruso.
Vladimir Putin, un político curtido en mil batallas, se sentó frente a un hombre de negocios que se estrena a diario en sus funciones de jefe de Estado. Este es el primer G20 de Trump y uno en el que las diferencias de Estados Unidos con el resto de los participantes corren el riesgo de evidenciar un inédito aislamiento estadounidense. El presidente del 'America First' ha arribado a Hamburgo cargado de retórica proteccionista y aparentemente dispuesto a desbaratar el poder y la influencia acumulados por las sucesivas Administraciones en los últimos setenta años.
La reunión tuvo lugar poco después de las 4 de la tarde (hora local), lo que obligó a Donald Trump a saltarse la última parte de la sesión en la que los líderes del G20 debatieron sobre el cambio climático, como uno de los problemas mundiales más acuciantes y al que la comunidad internacional en pleno aceptó poner freno con el Acuerdo de París. El calentamiento global es precisamente el tema que separa con más claridad a Donald Trump del resto de los países asistentes a la cumbre, como se prevé que quede reflejado en el comunicado final que se publicará el sábado. Donald Trump se ha desmarcado del consenso internacional porque considera que el pacto pone en riego los puestos de trabajo en Estados Unidos.


















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