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"Agendas parecen más criminales que 100 kilos de cocaína en oficina de parlamentario reelecto&q

  • 22 jun 2016
  • 5 min de lectura

"Agendas parecen más criminales que 100 kilos de cocaína en oficina de parlamentario reelecto" es el exhaustivo análisis que comparte en su cuenta de Facebook el escritor y columnista Gustavo Faverón Patriau a consecuencia de la larga "persecución política" de la que ha sido víctima la hoy Primera Dama, Nadine Heredia.

Como se recuerda, recientemente un juez dictó impedimento de salida del país a la esposa del Presidente de la República a pedido de fiscal que presentó como una de las pruebas justificantes una supuesta carta del fallecido Hugo Chávez.

A continuación le presentamos el texto completo:

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"Cuando Alan García y Keiko Fujimori se aliaron con su prensa adicta, con el grupo RPP y con el campo de concentración de medios de El Comercio, para iniciar la campaña de desprestigio contra Nadine Heredia, las razones eran visibles, aunque ahora la gente las haya olvidado: la primera dama era el político más popular del país y se discutía si era legítimo anular la ley que prohibe la candidatura presidencial de un cónyuge del mandatario en funciones. Hasta el 2012, Nadine Heredia era vista como la única persona capaz de derrotar a Keiko Fujimori e, ironías de la vida, a Alan García en las elecciones del 2016 (no sabíamos que a Alan García lo podía derrotar cualquiera). En ese entonces yo escribí que probablemente a Nadine Heredia no le convenía postular, pero que de todas maneras esa ley debía anularse porque era una más de las ridículas leyes fujimoristas, hecha explícitamente para prohibir en los años noventa la candidatura de Susana Higuchi, después de las torturas. Es una ley que le quita un derecho a una sola persona, el cónyuge del presidente (dicho sea de paso: en toda la historia del Perú ese cónyuge ha sido una mujer, así que la ley, que comenzó con nombre propio, hasta ahora conserva el género propio). La persecución contra Nadine Heredia comenzó con ridiculeces y ha continuado con ridiculeces hasta hoy. Primero fueron supuestas denuncias sobre donaciones de Hugo Chávez, que empezaron en el 2006 y diez años después no se han podido probar ni en lo más mínimo, pese a que el secreto bancario de Nadine Heredia ha sido levantado más de una vez. Después fueron chocolates y zapatos que parecían muy caros. Chocolates y zapatos caros. En un país donde hay candidatos que despachan en casas de narcos y viven en casas de prófugos, en un país donde se reelegie a homicidas y se coloca en alcaldías a narcotraficantes y ladrones. Después fueron vestidos que parecían muy baratos o simplemente vestidos que a alguna pituca idiota no le gustaban. Después fueron rumores sobre amantes, invenciones sobre favores comerciales y empleos furtivos, después fueron chismes sobre concesiones: nada se probó pero todo sirvió para sumarle meses a la campaña. Después vinieron las agendas, que son el fetiche más baboso de la historia de la hipocresía en el Perú. Los medios lograron que el tema de las agendas le metiera a la gente en la cabeza la idea de que Nadine Heredia había robado dinero del Estado, a pesar de que ni sus propios enemigos se han atrevido nunca a decir algo así, y a pesar de que las agendas son anteriores a la llegada de Ollanta Humala a Palacio de Gobierno. La gente recrimina a Nadine Heredia el no haber aceptado las agendas como suyas apenas aparecieron. Pero, claro, nadie se pone en su situación: si te roban unas agendas y un año después aparecen, en manos de un conocido malhechor que además te odia porque tú lo sacaste del círculo del poder, ¿aceptarías que son tuyas antes de saber qué dicen o si han sido manipuladas? (Por cierto, la famosa prueba grafológica fue muy comentada antes de ser hecha, pero nadie escribió sobre ella después de que se hizo: ¿por qué? Porque el resultado arrojó que la letra no parecía la de Nadine Heredia; puede ser anecdótico pero es muy ilustrativo). Esas agendas han servido para promover cualquier cosa, hasta el punto de que el peruano promedio piensa que son la prueba de un crimen, a pesar de que no son sino papeles con notas que hasta hoy nadie ha hecho corresponder con datos de la realidad. Las agendas también sirvieron para que nadie prestara atención mientras Alan García se limpiaba de un delito real: el caso de los narcoindultos, y también sirvieron para que Keiko Fujimori no fuera puesta en escrutinio hasta un mes antes de las elecciones. Gracias a las agendas, no hubo campaña hasta marzo y los medios de prensa aprovecharon para hacerse los locos ante todas las irregularidades evidentes que venían ocurriendo en el proceso electoral. Las agendas, de pronto, parecen más criminales que la casa de un narcotraficantes, más criminales que 100 kilos de cocaína encontrados en la oficina de un parlamentario reelecto dueño de una empresa fundada por exinvestigados por narcotráfico. Las agendas han servido para acusar de lavado de dinero a una familia entera a pesar de que nadie ha dicho cuál es el supuesto dinero y cuál es su doblemente supuesto origen ilícito y cuál es su triplemente supuesto destino final. Luego, sirvieron como lanzadera para torpedear la candidatura de Verónika Mendoza (acusada, no lo olviden, de haber escrito algo en las benditas agendas). Y ahora, una vez que Alan García ha sido reducido a la calidad de momia política y Keiko Fujimori se ha convertido en una lunática que cree que perder una elección es igual a ganar una elección, ahora, las agendas sriven para tapar todos los crímenes fujimoristas que deberían estar investigándose porque los medios finalmente los sacaron a la luz una vez que Kuczynski les dio tranquilidad pasando a la segunda vuelta. En esa nueva versión, las agendas ya tienen fundamento: tres fotografías en las que Nadine Heredia aparece leyendo un mapa que le muestra un jefe militar, ah, y una carta de un supuesto Hugo Chávez, falsificada por un conocido mitómano, como ha demostrado La República hoy. En dos semanas desde las elecciones, la fiscalía no ha corrido a investigar a Joaquín Ramírez y el narco-financiamiento de Fuerza Popular. No. Ha corrido a acusar a Nadine Heredia de tonterías, porque ya todos los mafiosos tienen en claro que la manera más fácil de distraer a los peruanos de cualquier cosa es atacar a Nadine Heredia. El hecho de que lo tengan que hacer con documentos falsificados no parece molestarle a mucha gente. Finalmente, la venganza del fujimorismo y el aprismo contra los esposos Humala por haberlos mantenido afuera del pode durante cinco años y no haber cedido a sus intrigas, será seguir persiguiéndolos, no solo con la colaboración eficaz de periodistas tontos y sin ética y de mitómanos internacionales, sino también con la colaboración eficaz de quienes les quieren hacer caso aunque sepan que no hay ninguan razón para creerse esas historias. Y así, una persona que era la política más popular del país, pasó a ser una de las personas más desacreditadas del país, como lo fueron antes Alberto Andrade, Susana Villarán y varios otros políticos cuyas carreras terminaron cuando se convirtieron en amenazas contra García y los Fujimori. Y después, todo normal, acá no ha pasado nada".

Foto: Internet

 
 
 

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