La CIA admite errores y abusos
- 12 dic 2014
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La CIA inició este jueves una contraofensiva para atenuar los daños a su credibilidad causados por la publicación de un informe del Senado sobre su programa de detención e interrogatorio de sospechosos de terrorismo. En una inusual rueda de prensa en la sede de la CIA, a las afueras de Washington, el actual director de la Agencia Central de Inteligencia, John Brennan, admitió errores y abusos -los tildó de "aberrantes" y "lamentables"- en el polémico programa.
Pero evitó calificarlos de tortura -como sí hizo en agosto el presidente estadounidense, Barack Obama-, los limitó a un pequeño grupo de oficiales y rechazó buena parte de las conclusiones del informe del Senado. Por ejemplo, dijo que prisioneros interrogados “proporcionaron información útil” para la operación que llevó a la ejecución en 2011 del entonces líder de Al Qaeda Osama bin Laden, algo que el Senado pone en duda. Entre las técnicas empleadas, estaban la privación de sueño o el ahogamiento simulado.
El documento del Comité de Inteligencia de la Cámara alta revela una agencia poco preparada y disfuncional tras los atentados del 11-S, en 2001. El informe sostiene que durante el programa -que se desarrolló entre 2002 y 2007- la CIA no sabía exactamente cuántos detenidos tenía en sus manos, ocultó información al Departamento de Justicia y a la Casa Blanca, y las torturas consideradas como Técnicas de Interrogatorio Reforzadasno proporcionaron datos útiles de inteligencia.
“La apabullante mayoría de oficiales involucrados en el programa llevaron a cabo su responsabilidad de acuerdo con las directrices legales proporcionadas. Hicieron lo que tenían que hacer en servicio a nuestra nación”, afirmó Brennan. En el cargo desde 2013, cuenta con más de tres décadas de experiencia en la CIA, y es un hombre de confianza de Obama.
“Se obtuvo inteligencia muy útil [por medio de las Técnicas de Interrogatorio Reforzadas], si se podría haber obtenido sin ellas es algo insondable”, agregó. Más adelante, matizó que es imposible saber si la información clave salió de dichas técnicas y reconoció que estas pueden llevar a pistas falsas.
Los matices reflejan los equilibrios que hizo Brennan para a la vez criticar los excesos de la CIA y defender la institución. La comparecencia llega en un momento delicado para este exasesor de seguridad de Obama: la Casa Blanca ha reiterado su confianza en él, pero algunos legisladores han pedido su renuncia acusándolo de mentir y crecen las críticas internacionales por la guerra sucia de la CIA plasmada en el informe. Como defensa, Brennan se esforzó en recordar el contexto posterior al 11-S, cuando era jefe de gabinete del director de la CIA: el pánico a un nuevo atentado fue lo que llevó al presidente de EE UU, el republicano George W. Bush, a autorizar a la agencia a detener secretamente a sospechosos de terrorismo.
En el mismo tono tranquilo que mantuvo durante su comparencia ante la prensa, Brennan afirmó que “no había respuestas fáciles” en la lucha contra el terrorismo y que la CIA “hizo muchas cosas correctamente” durante el “difícil” periodo posterior al 11-S. Pero admitió que en ese momento, el servicio de espionaje no estaba preparado y carecía de experiencia con detenidos, como señala el informe del Comité de Inteligencia del Senado, elaborado por legisladores demócratas. “Pero nuestro trabajo era llevarlo a cabo”, dijo antes de recordar que el Departamento de Justicia había aprobado algunas de las técnicas para los interrogatorios.
Aún así, reconoció que se usaron técnicas que “no estaban autorizadas” y que la CIA falló a la hora de "pedir cuentas" a los empleados que las llevaron a cabo, en lo que supone un reproche a sus predecesores. “Reconocer los errores es fundamental en nuestra habilidad de prosperar en las misiones, es una fortaleza de esta organización”.
Sin embargo, a diferencia del informe del Senado, rechazó hablar de un patrón de errores ni de que la CIA engañara deliberadamente a la Casa Blanca. Lo acotó a fallos limitados. En suma, Brennan entonó un tímido mea culpa, pero urgió a pasar página y centrarse en las amenazas actuales a la seguridad nacional. “La agencia crecerá más fortalecida”, afirmó.
El País
Foto. Reuters


















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